¿Hace cuánto no cambiás tu almohada? ¡Lo que no ves también importa!

Tu almohada puede parecer limpia por fuera, pero esconder años de acumulación en su interior.
Cada noche apoyamos nuestro rostro sobre ella durante horas. Con el uso diario, las almohadas pueden acumular transpiración, grasa corporal, células muertas, ácaros del polvo y otros alérgenos.
¿Qué puede suceder si no las renovás a tiempo?
- Alergias y molestias respiratorias: la acumulación de ácaros y sus residuos puede agravar síntomas de alergia y asma en personas sensibles.
- Irritación de la piel: la suciedad, los aceites corporales y los residuos acumulados pueden contribuir a molestias cutáneas.
- Dolores cervicales: una almohada deformada o hundida puede dejar de ofrecer el soporte adecuado para tu cabeza y cuello.
- Descanso menos confortable: los rellenos apelmazados y la pérdida de firmeza pueden afectar tu comodidad al dormir.
¡Atención! Los especialistas suelen recomendar renovar las almohadas cada 1 o 2 años, aunque su duración depende del material, la calidad y los cuidados que reciban.
Si tu almohada está amarillenta, tiene olor persistente, perdió su forma o ya no recupera su volumen, ¡probablemente llegó el momento de cambiarla!
No esperes a que esté completamente deteriorada.
En FLOBER creemos que un buen descanso también comienza con una almohada en buenas condiciones.
¡Renová tus almohadas y disfrutá de noches más cómodas!
